28 de enero de 2022

¡La diplomacia moderna va de la mano de la democracia y los derechos humanos!


Hablemos un poco del multilateralismo democrático.

Estimado lector, creemos haber dejado muy clara la idea ya de que en este blog, la Democracia y las Relaciones Internacionales van de la mano. Y en este sentido, ¿adivina qué? La defensa de la democracia y la promoción de los derechos humanos no son opcionales en las relaciones internacionales del siglo XXI. Tanto la OEA, como la Unión Europea, cuentan con obligaciones concretas para todos sus miembros. Actuar conforme a dichos valores es un requisito indispensable para formar parte del multilateralismo democrático.

La Unión Europea parte del reconocimiento de que las violaciones de los derechos humanos y las perturbaciones de los regímenes democráticos, constituyen un grave peligro para el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales.

La cláusula democrática europea entraña la facultad que tienen uno o varios actores internacionales para condicionar cualquier tipo de ayuda o apoyo, incluso relaciones diplomáticas o comerciales, a que el Estado receptor cumpla con una serie de requisitos que definan su régimen como plural y democrático. ¿Interesante, verdad? ¡Es por eso que la democracia aplica incluso para las relaciones multilaterales! 

En nuestro continente americano, que no olvidemos que también incluye a Canadá y a los Estados Unidos, somos la región que contiene la colección más grande de democracias en el mundo. ¿SABÍAS ESO? Aunque claro, con notables (y lamentables) excepciones, es un hemisferio de casi mil millones de habitantes que viven bajo sistemas democráticos. 

¡Pero OJO, EH! Esto no significa que las democracias de la región no tengan fallas o déficits. Las tienen ¡y muchas!, tanto estructurales, como la profunda desigualdad social, como coyunturales, como el surgimiento de la desafección a la política, las campañas de desinformación en redes y las noticias falsas.En esta tarea del perfeccionamiento continuo, te contamos que la OEA tiene un rol central que cumplir. La Organización personifica los principios y valores democráticos que los 34 Estados miembros han vertido en diferentes instrumentos interamericanos.

¿Sabías que, hace 20 años, las naciones del continente firmaron voluntariamente la Carta Democrática Interamericana? que, de hecho, es un elemento crucial de identidad regional. La democracia y los derechos humanos son el cemento del multilateralismo democrático que nos une. La firma de la Carta Democrática en 2001 dejó en evidencia el vínculo indisoluble de la democracia con la diplomacia moderna. Es un compromiso permanente porque las libertades fundamentales, los derechos humanos y la democracia no existen sólo cuando es conveniente. Deben imperar en todo momento.

El artículo 1º de la Carta Democrática obliga a los Estados a promover y defender la democracia. Por consiguiente, los líderes que no protegen el derecho de la ciudadanía a vivir sin miedo y en libertad, pierden legitimidad y autoridad moral. ¡Muy parecido a la protección del núcleo constitucional que promueve la Unión Europea!

La OEA, organización multilateral más añeja del planeta, es el garante de los valores y principios democráticos compartidos en el sistema interamericano. No se puede ser neutral ante la violencia y la injusticia. Defender la democracia y preservar los derechos humanos son un imperativo moral al que no podemos renunciar.

Ahora, pasemos a hablar del multilateralismo en Asia, cuya diversidad de regímenes políticos y el modelo autoritario de China dificultan las iniciativas democráticas regionales. La sociedad civil, sin embargo, está cada vez más activa. La región abarca varias subregiones: el Sureste Asiático, con varios regímenes no democráticos o democracias mermadas; el noreste asiático, donde destacan Corea del Norte, el país que más atrozmente viola los derechos humanos de todo el planeta, China, la potencia autoritaria más influyente del mundo, y las democracias de Japón, Corea del Sur y Taiwán; y, por último, Asia meridional, donde encontramos, por un lado, democracias jóvenes y frágiles y, por otro, India, la mayor democracia del mundo. A ello hay que sumar la tradición antiimperialista y de no alineamiento de los países asiáticos, lo que infunde escepticismo sobre las actividades de promoción de la democracia llevadas a cabo por Occidente. El camino es más difícil en Asia y las regiones orientales, sobre todo.

Y… ¿qué pasa en África? Hace mucho tiempo que los países africanos han reconocido el papel integral del multilateralismo a la hora de fomentar el desarrollo, la prosperidad y la paz. Es por eso que, más allá de respaldar los esfuerzos globales (como las Naciones Unidas, el Movimiento de Países No Alineados y el G77), África creó la Organización para la Unidad Africana (OUA) en 1963. Desde los años 1960 hasta los años 1990, las iniciativas multilaterales brindaron un apoyo esencial a los países africanos, en momentos en que huían del colonialismo y ponían fin al apartheid. El sucesor de la OUA, la Unión Africana (UA), encarna la convicción generalizada de que la cooperación global y la integración regional son imperativos continentales. 

Todo indica, y reafirma, la posición que como internacionalistas defendemos muy bien: 

¡La defensa de la democracia y la promoción de los derechos humanos no son opcionales en las relaciones internacionales de este siglo!


Bibliografía consultada: 

Guerrero, F. (2019). Multilateralismo democrático. Recuperado de: https://www.excelsior.com.mx/opinion/francisco-guerrero-aguirre/multilateralismo-democratico/1472668 

Ichihara. M. (2021). Multilateralismo y democracia en Asia. Recuperado de: https://www.Ichipoliticaexterior.com/articulo/multilateralismo-y-democracia-en-asia/ 

Maunganidze, Ana. (2019). África es el defensor secreto del multilateralismo. Recuperado de: https://www.project-syndicate.org/commentary/africa-multilateralism-au-cooperation-integration-afcfta-by-ottilia-anna-maunganidze-2019-09/spanish 

Parlamento Europeo. (2016). Resolución del Parlamento Europeo. Recuperado de: https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-8-2016-0409_ES.html 

Palacios, E. (2018). El multilateralismo reactivo en el Asia central ante China y Rusia. Recuperado de: www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-013X2018000300459


27 de enero de 2022

¿Cuáles son las mejores y peores democracias del mundo?




Así, según el Democracy Index 2020, casi la mitad de la población mundial ―el 49,4%― vive en algún tipo de democracia, aunque solo el 8,4% lo hace en una democracia plena, mientras que más de un tercio de la población vive bajo un régimen dictatorial, principalmente debido a la inclusión de China en este apartado. En cuanto al número de países, 85 de los 167 territorios estudiados son considerados democracias por el informe de la EIU, de los cuales 23 son democracias plenas, una más que en 2019 ―Japón, Corea del Sur y Taiwán han sido los últimos países en engrosar esta lista, mientras que Francia y Portugal han sido degradadas a la categoría de democracias imperfectas―.

El ascenso de hasta tres países asiáticos a la élite de las democracias da muestras del cambio en el equilibrio de poder que se está produciendo de oeste a este. En ese contexto, la pandemia de coronavirus ha actuado como un elemento catalizador: mientras que en casi todo el mundo las medidas restrictivas y la reducción de libertades civiles para parar al virus han empeorado el estado de la democracia, en Asia el éxito en la gestión de la pandemia ha propulsado a la región, mucho más dinámica en los últimos años que Europa en términos de cambios democráticos.

No obstante, un año más, son los países nórdicos los que presentan un mayor desarrollo democrático, con Noruega, Islandia, Suecia, Finlandia y Dinamarca ocupando las diez primeras posiciones y superando todos los nueve puntos. En en lado contrario de la clasificación, en la lista de los países más autoritarios del mundo, se sitúan algunos países de África ―RDC, República Centroafricana, Chad y Guinea Ecuatorial―, Asia ―Corea del Norte, Turkmenistán y Tayikistán― y Oriente Próximo ―Siria y Yemen―. En total, en 2020 había 57 regímenes autoritarios en todo el mundo, tres más que en 2019.

Desde 2012, los países de África subsahariana, el norte de África y Oriente Próximo han visto cómo empeoraba la salud de sus democracias año tras año. El impulso de las “primaveras árabes” mejoró las perspectivas de algunos países en 2010, pero el efecto no tardó en disiparse. No en vano, en estas regiones la acumulación de poder por monarquías absolutas, los regímenes autoritarios y la existencia de conflictos militares enquistados son una constante. Las únicas excepciones en Oriente Próximo son Israel, que está mejorando el grado de involucración política de su ciudadanía, tal y como demostró la alta participación de las elecciones de 2020, y algos Estados del golfo Pérsico, donde la inclusión política y la transparencia están ganando enteros a pesar del de autoritarismo de sus líderes.


Autor: Álvaro Merino 

Extraído de: https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/cuales-son-las-mejores-y-peores-democracias-del-mundo/